I do things with words

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Desde pequeñita me han pedido «que demostrara con hechos y no con palabras».

Crecí suponiendo que esto era verdad, que solo podía importar lo que se hacía y no lo que se decía. Sin embargo, dentro de mí pensaba: «Pero si cuando hablo estoy expresando lo que quiero hacer, ¿acaso las palabras son símbolos de mentiras? ¿Acaso soy yo mentira? ¿Y quiénes son verdad? ¿Aquellos que construyen casas o rompen platos?¿Qué tengo que hacer yo para demostrar que realmente siento algo si la única forma con la que sé expresar es con palabras?

Crecí aprendiendo que los actos de habla son secundarios a los hechos. Mas, no hace mucho tiempo, descubrí que Austin en los años 60 ya rompió con este razonamiento tradicional y vino a establecer que «al decir algo ya estamos haciendo algo». Austin, en su How to Do Things with Words (Oxford, 1962) dejó establecida su teoría sobre Cómo Hacemos Cosas con Palabras. Elaboró una taxonomía de las diferentes maneras que podemos tener de hacer algo al decir algo. El libro recoge sus 12 conferencias dadas en la Universidad de Harvard. Ya el método de trabajo de Austin fue innovador en todos los sentidos. Pero lo que más me sorprendió al leer parte de su obra fue la relación tan contundente que estableció entre el lenguaje y la acción: «el lenguaje es esencialmente un instrumento para la acción».

Yo digo, yo cuento, por lo tanto, yo hago. Mis palabras son mis hechos. Y no quiero priorizar ningún otro acto que no defina quién soy. ¿Para qué voy a construirte una casa? Si no sé ni por dónde empezar. Pero puedo construirte un relato, con su planteamiento, nudo y desenlace.

Puedo incluso cambiarte el orden de los actos. Puedo decirte que eres un ser humano excepcional y, realmente, te prometo, que no sabría como demostrarte esto sino diciéndotelo. Así, cuando yo te prometo algo estoy utilizando un enunciado performativo, no constatativo.

No estoy solo afirmando que te prometo algo, estoy haciendo una promesa. Y hacer promesas, sobre todo, a unx mismx, es el mejor regalo que puedes hacer.

Los enunciados dejan de ser verdaderos o falsos, para ser afortunados o desafortunados. Si cumplo o no mi promesa será otro acto (y quizás ya no de habla).

escribir es reescribir

Escribir es reescribir. Y solo cuando me di cuenta de esto comprendí de donde venía ese sentimiento de compañía que me invadía cada vez que habría la libreta. Esa sensación de que la soledad es compartida y de que en el silencio de nuestro pensamiento intercambiamos experiencias.

Historias. Mi abuela fue la primera en contarme historias. Vecinas, primas, tenderas. Conductores de autobús y madres violinistas que en los viajes de autobús le contaban historias interminables a ella. Y ella las guardaba. Y cada viernes las compartía conmigo.

Qué largo se me hacía el último día de la semana ansiando las meriendas repletas de historias con mi abuela. Yaya, cuéntame una historia. Y siempre tenía una disponible. Algunas me las repetía, pues me encantaba conocer más detalles conforme profundizábamos en el relato. Nunca me planteé si era verdad o mentira lo que me contaba. Nunca creí que eso fuera importante.

Hasta más tarde, cuando empecé a pensar que quizás había algo de realidad en cada trama. Ella revivió a su padre y a su abuela en tantas ocasiones… Intenté ponerlas por escrito cuando iba al instituto pero ya muchas de ellas se me habían olvidado. Recuerdo la del vecino con el puñal y la de la dibujadora que tenía una pareja de loros suelta en el salón. La de mi tío que no comía era un clásico. Y la de mi padre que no pudo ir a la mili porque le sudaban las manos.

Pero mi favorita era la suya y la de su hermana. La de la pelea de medias y la del taller de bordados en el pueblo. Como su padre la obligó a bordar y a dejar de estudiar. Como nunca dejó de soñar con ser profesora de historia. Como nunca le gustó cocinar. Y lo muy socialista que se sentía.

Creo que nunca podré igualarla contando historias. Creo que cuando escribo me reencuentro con ella, conmigo, con nuestra historia. Creo que por eso nunca me siento sola cuando escribo y reescribo.